
Hace unos 10 años, en Octubre de 1999, se publicaba el tercer disco de Incubus, Make yourself. Llegó a ser doble disco de platino, y tuvo 3 singles (Pardon me, Stellar y Drive) en el podium del Billboard en 1999 y 2000. Tuvo una edición normal y otra ‘tour edition’, con dos cds, el segundo de los cuales incluía tres canciones en acústico y una en directo. Algunas canciones también han estado presentes en recopilaciones, la más reciente el greatest hits ‘Monuments and melodies‘, o en videojuegos como Guitar hero. Es el primer disco que grabó Dj Kilmore, y Dirk Lance era el bajista, en lugar del actual Ben Kenney.
Hacemos un flashback y nos vamos al año 2000. Jordi Meya entrevista al portavoz de Incubus, Brandon Boyd, en la revista Rock sound (actual RockZone) nº 27, antes de que presenten el disco en tierras españolas, con fotos de LA Press.
Gracias al propio Jordi Meya y RockZone por el permiso para poner la entrevista.
En “Make yourself” no habéis caído en la trampa de muchos grupos actuales: intentar sonar más duros y agresivos que nadie. Vosotros habéis tomado casi el camino opuesto y habéis hecho un disco más suave, más elegante.
“Esa era posiblemente nuestra única intención cuando empezamos a hacer el disco. Hemos girado muchísimo por Estados Unidos y hemos visto a muchos grupos seguir esa fórmula de a ver quién suena más fuerte, quién afina las guitarras más graves, o quién va a ser más agresivo y loco. Naturalmente todo eso es muy atractivo, porque haces música muy poderosa, pero creo que sólo hay unos cuantos grupos que puedan hacerlo de manera convincente. Creo que no debería mencionarlos por respeto a los otros grupos (risas), pero nosotros queríamos hacer algo por nuestra cuenta, que destacara, y creo que lo hemos conseguido”.
¿Cómo creasteis ese nuevo sonido? ¿Hubo un momento en que os disteis cuenta de ello?
“Mmm… en realidad no. Cuando escribimos estamos tan involucrados en ello que para nosotros es difícil ver objetivamente cómo van a sonar las canciones o cómo va a ser la percepción que se tendrá desde fuera. Quizá nos dimos cuenta de que algo estaba pasando cuando Scott Litt se involucró en el proyecto. Teníamos mucho respeto por las cosas que había hecho con Nirvana o R.E.M., así que cuando expresó un sincero interés por trabajar con nosotros nos quedamos alucinados. Nos sentimos muy orgullosos de que alguien así quisiera trabajar con nosotros”.


